“La tecnología está al servicio nuestro, no nosotros al servicio de la tecnología”
- 10 jun 2024
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Actualizado: 9 jul 2024

La mirada de Jorge Ierache, doctor en Ciencias Informáticas y experto en Inteligencia Artificial, sobre los nuevos desafíos que estos modelos nos plantean y su opinión de hacía donde nos dirigimos como sociedad.
-¿Cuál cree que es el mayor avance en inteligencia artificial?
-Creo que el mayor avance está en la sociedad. Principalmente porque yo diría que hay un proceso de evangelización de la misma y es el principal mérito al día de hoy de la Inteligencia Artificial. Dado que a través de la IA generativa, se está reconvirtiendo a la sociedad y al trabajo. En mi opinión, es para bien.
-¿Cuál es su opinión al respecto de la gente que aún no probó absolutamente nada de la inteligencia artificial?
-Vamos a suponer que hay un conjunto que probablemente no la haya probado, esto no quiere decir que la IA no haya sido utilizada con él. Esa compra que le están recomendando cuando entró a navegar y dio vueltas, quedó por un clasificador que tiene su perfil. La persona no tiene estado de conciencia de lo que hay detrás, pero hoy la está usando. Yo creo que es muy difícil que alguien que se conecta, no tengo un servicio detrás que lo esté clasificando. Distinto es quien no la haya usado para su trabajo. El punto de discusión quizás se plantea el mito de “la IA me va a dejar sin trabajo” y es al revés. Si no usas nuevas herramientas vas a tener menos oportunidad de competir y probablemente tengas menos posibilidades en el trabajo. ¿Querés ser más competitivo?, ¿Querés tener una opinión de creatividad distinta a la tuya?, ¿Querés potenciarte? Úsala.
-Página 12 demuestra un cierto rechazo y miedo a que nos reemplace la Inteligencia Artificial. ¿Cómo observa esta negatividad por parte del medio?
-Es una reacción esperable, sobre todo si no se logra evangelizar. Es una reacción a lo desconocido, a un mito, a un desafío. La realidad es que hay una ausencia y un compromiso de parte de las grandes estructuras que conforman la sociedad. Dentro de esas grandes estructuras están los gremios y la IA tendría que ser un aliado de ellos. También ser un aliado de las cámaras de comercio e industria, y ellos, a través de su articulación, tendrían que derramar esto a sus empleados y fundamentalmente fortalecer e incentivar ese proceso de evangelización que no viene solo, viene también con formación de los recursos humanos. Esto nos lleva a tener empresas más competitivas, teniendo herramientas. Lo que estamos en discusión es dejar de lado las herramientas manuales para asumir herramientas cognitivas. ¿Me va a sacar mi trabajo? Sin ninguna duda, un robot me puede cortar el pelo en los próximos años, pero yo no voy a dejarle mi cabeza a un robot para que me la corte. ¿Por qué? Porque no quiero, no me siento seguro, no me siento cómodo. Ese es un punto y es entendible. Ahora, de ahí a desconocer por completo y medir a la IA como un enemigo, creo que es un error grave verlo desde ese punto de vista.
-¿Cuáles son los nuevos desafíos que derivan de estas tecnologías?
-La IA no está fuera del concepto de trabajo. La tenemos que ver como una capa que ahora nos está diciendo: “Acá estoy! Soy la IA generativa y lo que te estoy dando son herramientas cognitivas”. Para potenciar tu trabajo, no vas a poder competir con otro que las use. Tu productividad va a ser artesanal entonces probablemente cotice en el futuro lo hecho por humanos frente a lo hecho por IA. Nosotros hemos construido ese gran embedding, esa gran cantidad de datos que utiliza la IA generativa y se van a seguir generando nuevos puestos de empleo. El problema no es me voy a quedar sin trabajo. El problema es, ¿cuáles son los nuevos puestos de empleo? Así como hay curadores de arte, también vamos a tener curadores de IA que van a tener que tener conocimiento en el dominio específico, para evitar sesgos. Tendríamos que dar cuenta que hay un proceso de transformación del concepto de trabajo. Tenemos que adaptarnos.
-¿Cuáles son las habilidades clave que se necesitan para trabajar dentro del campo de estas nuevas tecnologías? ¿Hay alguna en particular que destaque?
-Una en particular, costaría clasificarla, pero la más importante yo le llamo la curiosidad. Y esa curiosidad te lleva al por qué. No necesitamos personas trabajando en este contexto que sean un eslabón de la máquina o un eslabón del software con el que están trabajando. Necesitamos personas que tengan esa impronta de curiosidad. Que tengan el por qué se está haciendo así y por qué no se puede hacer mejor. Que entiendan el contexto y que se puedan auto-organizar.

-Con lo que indica, ¿Cuál es la sociedad del futuro?
-Que ya no vamos a hablar de trabajo en el futuro, vamos a hablar de qué cosas me apasionan, qué cosas me gustan, en qué cosas puedo ser útil al bien común de otros y a la sociedad. La sociedad que viene es distinta. La tecnología está al servicio nuestro, no nosotros al servicio de la tecnología, pero para tener una mejor calidad de vida. Ese es el nuevo mecanismo de trabajo donde la IA es un actor fundamental. Es mi herramienta cognitiva que potencia lo que me apasiona y ayuda al bien común. El concepto de trabajo se cambia por el de pasión y vamos a decir: ¿todos van a tener la pasión? La respuesta es no sé, probablemente no. ¿Todos van a tener la oportunidad de tener coaching para que descubran su pasión? Sí. Pero vamos hacia una sociedad donde tenemos que estar apasionados por el bien común, donde la IA es una herramienta.
-¿Y los principales desafíos éticos a los que nos enfrentamos con estos modelos?

-Suelo usar ejemplos simples. Por ejemplo, autos totalmente autónomos que van de camino a una gran cornisa. La colisión va a ocurrir, pero uno de los dos autos tiene que evadir el precipicio. Un vehículo lleva a cuatro personas, una familia completa y otro vehículo lleva a una sola persona. La respuesta inmediata de todo el mundo es en el que va una sola persona se cae. ¿Pretendemos que la IA juegue a los dados? No. ¿Pretendemos que sea Dios? Tampoco. ¿Qué ocurre si en el vehículo que iba una sola persona, esa persona trabajaba en el descubrimiento de una droga contra el HIV, contra el cáncer o una vacuna que iba a evitar más muertes? ¿Qué decisión tomamos? El problema no es de la IA, el problema es de los humanos. Vamos a tener una sociedad que va a tener que convivir con IA generativa mucho más en el futuro pero sería una sociedad que tiene que tener claro los condimentos éticos. En una sociedad que piense en forma meritocrática, esa IA podría reaccionar salvando al que tiene más mérito, pero ¿el que tiene más en base a qué? A un modelo que lo tienen que dar los humanos. Con respecto a otros aspectos, nosotros perdimos gran parte de nuestra privacidad, la hemos cedido consciente o inconscientemente porque usamos una gran cantidad de medios. Ya ahí tenemos una falla ética, pero que la hacemos consciente, estamos aceptando perder esa privacidad. El problema es cómo esos datos se están utilizando. Acá hay un nuevo Estado-Nación, que es el del ciber y está dado por el capitalismo en la plataforma. El capitalismo de plataformas tiene un poder que supera el Estado-Nación. ¿La ética la van a poner los Estados nación o la van a jugar las plataformas?
-¿Deberíamos, con lo que dice usted y el medio Página 12, tener un miedo de que en algún punto se descontrole la Inteligencia Artificial?
-Cuando uno analiza materias como las que tienen que ver con ensayos o pruebas de software suelen utilizar métodos. Algunos llaman complejidad ciclomática para determinar la cantidad de pruebas y caminos que tendría que hacer para probar que este software hace lo que yo esperaba que tenía que hacer. Pero, en realidad, no existe la prueba que me dé 100% de seguridad de que el software no va a hacer algo, un comportamiento, que yo no esperaba. Esa prueba tiende a infinito. Esa complejidad hoy está. De la misma forma que un humano no es perfecto. No somos dioses, no pretendamos que el software sea perfecto. Está hecho por humanos y hoy está hecho por máquinas, porque con la IA generativa también le digo “haceme software”. El problema es la capacidad del humano para poder validarlo. Esa IA, la inductiva, está formada en gran parte por ingeniería de conocimientos donde este se modela. Ahí es donde los humanos tienen un nicho muy importante para trabajar. De esa forma a esa gran cantidad inductiva, donde puede tener un comportamiento inesperado, habría que encapsularla dentro de una ontología que está validada por humanos. Todo lo que queda afuera no entra, queda a supervisión. Son capas que se pueden construir a futuro. Pero tampoco está garantizado que no tengas un comportamiento inesperado. Nosotros también somos inesperados, a veces, en nuestras reacciones.
-¿Qué aplicaciones de la IA actualmente le parecen más emocionantes y prometedoras?

-Principalmente creo que lo relacionado con el campo de medicina, creo que la IA va a dar un salto importantísimo. Después, por otro lado, tenemos un tiempo para ver cómo evolucionan las interfaces cerebro-máquina. Hoy tenés la posibilidad de tener un amplio registro de tus bio-señales y esas bio-señales como patrones van a interactuar, no solamente identificando tu estado emocional, sino tu reacción y comportamiento en el contexto. Ahí tenés un humano que va a poder transmitir emociones y pensamientos a otro. Esa telepatía, que llamábamos, está a la vuelta de la esquina. Imagínate que estoy cerrando los ojos, pienso que quiero la camiseta de Argentina y que ya la IA pudo identificar el patrón de ese objeto que quiero. No va a llegar ya, no va a llegar mañana. Por lo menos sí vamos a poder registrar estados emocionales. El desafío que viene para la IA es la computación afectiva. Traspasar el estado actual e ir hasta aplicaciones cognitivas con lazo empático. Si vamos a interactuar con una máquina, la máquina también tiene que tener una realimentación, tiene que haber un ciclo empático, tiene que interpretar nuestras emociones y tiene que ser tan feliz como somos nosotros. A excepción del ejemplo que dije de la camiseta, eso va a faltar muchísimos años porque diría que hubo muchísimos patrones de señales de una persona, pero son los cambios que creo que tendremos en los próximos 10 años.



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