El riesgo de no decir adiós
- 10 jun 2024
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Actualizado: 9 jul 2024
En los últimos días se hizo eco un nuevo negocio en auge: revivir personas a través de la Inteligencia Artificial (IA). Mantener el recuerdo de aquellas personas que fallecieron mediante este tipo de IA deja en evidencia la negación al duelo, es antinatural y no es ético.
Como si de una película de ciencia ficción se tratase, surgieron empresas como HereAfter, StoryFile y Replika que se dedican a recrear personas fallecidas a través de entrevistas y otra información. Se crean versiones digitales de los mismos como si continuasen con vida. “Usar contenido de la vida de la persona, como un vídeo donde podemos clonar la voz y luego hacer que digan cosas que dijeron en sus vidas”, explicó Stephen Smith, cofundador de StoryFile.
“Una nueva versión digital que busca asemejarse a una presencia que ya no existe podría remover viejas heridas”, pronunció Página 12. “Siempre está latente la chance de que esa IA falle en el camino a su perfección ¿cuán dispuestos estarán los deudos a tolerar una identidad virtual que contradiga o confunda las características, palabras, expresiones, gestos o ideas que el difunto tenía en vida?”, sentenció el diario.
Uno de los casos más conocidos es el de Seakoo Wu. El hombre de nacionalidad china mostró una grabación de su hijo fallecido diciendo unas palabras, la novedad es que él nunca las dijo sino que fueron creación de la IA. "Aunque no podré volver a estar a tu lado, mi alma sigue en este mundo, acompañándote en vida", expresó el avatar digital.

Según Laura Panizo, investigadora del Conicet, “lo que sucede con la IA, que intenta suplementar a esa persona, se relaciona más con una negación. Son procesos de duelo que se caracterizan por la no aceptación de la muerte; lo que se busca es reproducir los mismos vínculos que se tenían antes y no construir nuevos”.
My heritage, tomó una iniciativa parecida donde simplemente se anima una fotografía. Sin embargo, el caso de Seakoo Wu deja en evidencia como los algoritmos del sistema generan una especie de suplantación en lugar de un recuerdo como si lo haría una foto del fallecido.
El sociólogo y coordinador de impacto del Centro de Inteligencia Artificial de la Universidad de São Paulo (USP), Glauco Arbix aseguró: "No porque puedas hacerlo debes hacerlo”. Y agregó que "una cosa es que guardes en el cajón una película de alguien que murió para verla unas cuantas veces y otra cosa es recrear su imagen en nuevas condiciones, como si siguiera vivo".

También se encuentra un estudio del Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia, institución de la Universidad de Cambridge ya anticipó que los deadbots, nombre que reciben estas tecnologías, son “altamente riesgosas”. Esto debido a su posible impacto psicológico donde los supuestos beneficiados podrían terminar siendo “acosados por los muertos”, advirtieron los investigadores.
“Este ámbito de la inteligencia artificial es un campo de minas en cuanto a lo ético. Es importante priorizar la dignidad del fallecido, y evitar que sea violentada por los intereses comerciales que están detrás de los servicios digitales que simulan personas fallecidas”, aclaró la coautora del estudio, Katarzyna Nowaczyk-Basinska.

Mary-Frances O´Connor, profesora de la Universidad de Arizona que estudia el duelo, explicó que debemos entender que cuando alguien muere esa persona no va a volver pero que para el cerebro esto es difícil. “Lleva tiempo volver a aprender lo que es estar sin esa persona y aquí es donde la tecnología podría interferir”, sentenció.
Página 12 dejó en claro su desacuerdo a estas nuevas prácticas en su artículo "Jugar a ser Dios: utilizan Inteligencia Artificial para “resucitar” seres queridos fallecidos" y declaró: “Siempre que el humano jugó a ser Dios lo pagó caro. Y esta, como se puede aventurar, no será la excepción”.
Estas prácticas pueden impedir el duelo natural y generar conflictos emocionales al crear avatares que no reflejan con precisión a los difuntos o que buscan suplantar a los mismos bajo una falsa dinámica del recuerdo. Aunque sea posible “resucitar personas”, no significa que sea correcto hacerlo. Se debe priorizar la dignidad de los fallecidos por sobre los intereses comerciales.




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